El Trébol de la Suerte y el Deshollinador, talismanes Alemanes

Si pensamos en un deshollinador, probablemente la primera imagen que nos vendrá a la cabeza será la de Dick Van Dyke en Mary Poppins, por lo menos a los que nacimos antes del siglo XXI. Sin embargo, para lo alemanes es una figura de lo más común, se trata del Schornsteinfeger.

En Alemania, además de hacer su trabajo, los deshollinadores cuentan con un estatus de portadores de buena suerte. ¿Por qué? Bueno, cuando antiguamente las chimeneas y cocinas de leña se obstruían había que llamar al Schornsteinfeger para que las limpiara y así poder seguir utilizándolas. Esto, claro está, también reducía el riesgo de incendio, así que se les consideraba guardianes del hogar.

Aunque hoy en día las chimeneas ya no sean tan comunes, se ha mantenido la tradición según la cual ver a un deshollinador trae buena suerte.

Los alemanes tienen otros talismanes, como los cerditos de mazapán, las mariquitas o las herraduras. Pero puede que el amuleto más popular, que nosotros compartimos con ellos, sea el trébol de cuatro hojas.

Dejando a un lado las supersticiones, el trébol es una bonita planta para tener dentro de casa y también en el jardín. Es una planta bastante fuerte y resistente que necesita luz, pero no sol directo. Tendremos que mantenerla húmeda, pero sin pasarnos, que no quede remanente de agua en el tiesto.

Si la tenemos en el jardín veremos que crece con rapidez y que es muy tapizante, además la multiplicación es sencilla, sólo tendremos que dividir las matas con cuidado.

 

Más allá de lo bonito y fácil de cuidar que resulta, el trébol tiene una función muy importante: es un fijador de nitrógeno. ¿Y esto qué significa? El nitrógeno en el sustrato permite que las plantas puedan absorber de la tierra los micronutrientes necesarios. Así que el nitrógeno favorece el crecimiento de las plantas, el desarrollo de las hojas y la producción de semillas. Si las plantas tienen carencia de nitrógeno podremos ver las hojas más pequeñas, amarillas y débiles.

Así que ya sabéis, id a la floristería más cercana y comprad un trébol. No sabemos si será mejor que pisar una caca por la calle, ¡pero más bonito seguro!

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